2015

Más madera [Viernes, 2 de Enero] De nuevo a Ganuza. Empiezo el año cansado de trabajar, de anotar y de estar acatarrado. El viernes preparo el tajo para poder colocar la parte de reforzamiento estructural que faltaba, la semana anterior la montamos pero hubo que desmontarla. El sábado con la ayuda de Kepa y Alfonso damos por finalizada la tarea. Salgo a las 13 h. para Pinseque.

Empieza la temporada [Viernes, 6 de Marzo] Creo que ya hemos empezado la temporada de trabajo en Ganuza. Pili me dejó en la estación de tren a las 14 h., el tren salía a las 14:14. Fue un viaje cómodo, aburrido, … En Pamplona me esperaba Kepa, cariñoso, la última vez que nos vimos discutimos. Alrededor de las 5 de la tarde ya estábamos en el pueblo. El viernes dediqué dos horas a preparar el tajo para el día siguiente, a las 8 me fui al bar, a la cena de los viernes: Ricardo, Carlos, Jesús y yo. Carlos preparó una tortilla de patata, le salió muy buena. Estos de Ganuza han aprendido todos a cocinar, tiene mérito. A veces me sorprende el giro que toman las conversaciones, somos un poco distintos, tenemos los mismos componentes pero no los combinamos de la misma manera.

El sábado estuve preparando el suelo de la primera planta, el techo de la planta baja, para echar arlita. Clavé infinidad de hierro corrugado a las maderas, sobresalen del suelo como pinchos peligrosos, con ello conseguiremos una solera más compacta en la que todos los elementos de la estructura participarán solidariamente, así hablan los técnicos. Aún no he acabo de poner estos hierros, además hay que poner el mallazo.

El domingo Pili vino a buscarme, era el aniversario del fallecimiento de mi padre, hubo misa, oración en el cementerio y reunión en casa de mi madre de los parientes. Apenas estuvimos 15 minutos con ellos, nos despedimos a la francesa, salimos rápidamente para Zaragoza, había muchas cosas que hacer.

Demasiado lento [Jueves, 2 de abril] También fui la semana anterior, [Viernes, 27 de marzo], hasta el domingo, estuve finalizando la preparación de la planta primera para echar arlita, además hice alguna cosa más pero no la recuerdo, no me cundió mucho.

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Este último fin de semana también cundió poco: planté tres árboles, dos ciruelos rojos y un castaño de indias, colocamos en la pared la arqueta que va a contener el contador de agua, hicimos una zanja para finalizar el saneamiento, reforzamos los techos con puntales para recibir la arlita y empezamos a poner mallazo en la planta primera. Estuve trabajando con Alfonso, el viernes a última hora se fue a Pamplona un poco enfadado, la convivencia, y volvió el sábado cuando yo salía para Zaragoza.

Lo peor fue el riesgo que corrimos al colocar los puntales, un tablón se vino abajo con gran estrépito, no nos pilló, pero como ocurre muchas veces, anduvo cerca.

Lo más bonito, plantar los árboles, sabemos que la naturaleza dará cuerpo y belleza a estos delgados troncos que transformarán con los años la huerta en un lugar acogedor y hermoso. Ya no plantaremos más, no caben, con dos ciruelos rojos, dos moreras y un castaño de indias es suficiente, el resto serán arbustos y plantas de temporada. Tengo mucha más fe en el jardín que en la casa, la naturaleza es una sabia constructora.

La caseta 100_2504[Días de Abril] Y para no aburrirnos desmontamos la caseta/leñera que teníamos, la pobre se había inclinado en exceso merced al empuje del pino, e iniciamos el montaje de otra nueva intentado reutilizar todos los elementos. Nos está absorbiendo el poco tiempo del que disponíamos, de nuevo estamos trabajando demasiado. Espero que en menos de dos meses la hayamos finalizado. Pili está intentando que la madera vuelva a la vida y lo está consiguiendo. La madera es muy agradecida, a poco que la cuides te da ese color y esa calidez que convierten los espacios que ocupan en lugares acogedores y atractivos.

El mallazo 100_2504[Viernes, 10 de abril] De nuevo una buena madruga, a las 5:45 h. nos levantamos. ¡Vaya horas! Dejé a Pili en el trabajo y me dirigí a Ganuza. Tenía que colocar el mallazo en la planta primera. El lunes Iñaki va a examinar el tajo para ver qué se necesita, él se va a encargar de solicitar a Belarra la arlita, el cemento y la arena. Es probable que el martes o el miércoles inicien el trabajo. Me han dicho que tienen para un día aproximadamente. Estuve tranquilo, bien, a mi aire, escuchando música de eitb en la radio de Peio. Pasan las horas doblando el espinazo para unir los distintos paneles de mallazo. Hoy domingo, cuando escribo esto, compruebo que tengo los riñones triturados.

Estoy más contento, trabajar me gusta y si lo hago sólo todavía más. Imagino que esto es debido a que dependo tanto de la colaboración de mis hermanos que cuando puedo prescindir de su ayuda encuentro un gran placer en poder hacerlo yo sólo, sin molestar a nadie. Hablé con Miguel el yesaire, es probable que él se encargue de echar el yeso en el entrevigado, he quedado con él en Ganuza el sábado 25 de abril.

100_2504 La arlita [Viernes, 17 de abril] Fue este un viaje demasiado entretenido para mi gusto. A 5 km. de Fustiñana me encuentro a José haciendo dedo, vive en Ejea de los Caballeros y tiene que mendigar para complementar una exigua pensión que apenas le llega para pagar el alojamiento. Hoy le toca pedir en Ribaforada. Al poco de pasar Villafranca me para la guardia civil, creo que por ir despeinado, me pide la documentación, casi no la encuentro, y me dejan marchar. Fueron educados y amables.

100_2504 He llegado a Ganuza. Encuentro a Iñaki con un ayudante echando la arlita. Han convertido la huerta en un lugar de obras desastrado y caótico. ¡Qué pollo! Arena, cemento, arlita, agua, tres máquinas voluminosas y ruidosas. Todo revuelto, el suelo perdido de restos de todos los materiales. No quiero pensar cómo limpiaré todo esto. La capa de hormigón tiene 9 cm. de media, demasiado gruesa, pero no queda otro remedio, incluso ha habido que poner una parte del solado a un nivel distinto para evitar que todavía fuera más gruesa. No ha podido acabar por que tenía que estar en Logroño a las 15 h., una despedida de soltero.

Estoy preparando la 2ª planta para echarle el hormigón de arlita. Toda la mañana retirando trastos y barriendo. Acabo haciendo los agujeros en la pared donde irán metidos los vástagos de hierro que junto con el mallazo darán solidez a la solera.

En la casa de mi madre [Jueves, 23 de abril] El miércoles fui al almacén de Derrribos Laguna, en la carretera del Aeropuerto, a por tres vigas para reforzar el solado del comedor de casa de mi madre. Las cargamos en el remolque del barco. Al día siguiente las transporté a Ganuza con un poco de cuidado, temiendo que la guardia civil me llamara la atención por usar este medio de transporte. No pasó nada, fue un viaje tranquilo.

Seguí con la preparación de la segunda planta para echar arlita. Hubo que “arrancar” una pila de la pared que pesaba un riñón, aún no la he podido bajar, y unos tubos de aireación que tuve que romper para desmontarlos. Llegaron dos camiones de Belarra, uno a las 11 y otro a las 16 h., con cemento, arlita, arena y el mallazo, todo el material necesario para hormigonar la segunda planta y el comedor de casa de mi madre. A las 14:30 llegó Aitor con el remolque que vamos a utilizar para los escombros, lo tuve que llevar a Legaria. Cuando finalicé la colocación de los hierros en la pared con taco químico ya eran las 8 de la tarde. Estaba muy cansado. Me fui a dar una vuelta por los Nogales y por el pueblo, sólo vi a Víctor.

El viernes me dediqué de las 07:30 h. de la mañana hasta la 13:30 a desescombrar el comedor. Es una labor dura, sucia, desagradable. Desde las 12 h. me acompaña Kepa. Por la tarde me dediqué a subir y distribuir el mallazo en la segunda planta. También acabé sobre las 8 de la tarde, me di una ducha y me fui a ver mi tía María Luisa y a Maribel, me invitaron a cenar. El vino me devolvió la vida pero me emborrachó, fue un rato agradable después de un día duro.

Al día siguiente, sábado, me levanté con resaca, estuve hasta las 09:30 “cosiendo” el mallazo, no pude acabar, me quedé sin bridas y sin tiempo, tenía que salir para Zaragoza. Fue un viaje incómodo, el dolor de cabeza me acompaño hasta Pinseque. A las 13 h. me esperaban unos amigos y un vermut, a las 14:30 le tocó el turno al arroz con bogavante. La marcha continuó hasta la 1 de la madrugada.

Conversaciones entre copa y copa [Sábado, 24 de abril] Hay algo que escucho en demasiadas ocaciones: “Oroquieta, ¿no tienes muchos años para meterte en estos berenjenales?”. A esta pregunta se añadió una argumentación de tipo económico, Santiago es la persona encargada de ponerme los pies en el suelo con argumentos de este tipo. “Oroquieta, a tu edad no vas a tener tiempo de recuperar la inversión, la recuperarán tus sobrinos”. Me suelo quedar paralizado, empiezo a hacer cuentas, a realizar modificaciones del proyecto para que genere ingresos que contribuyan a esa recuperación de la inversión, a dudar, … Después de unos días tengo que recordarme que no estoy en este proyecto por dinero, ni por rentabilidad económica, … Estoy por que quiero dibujar un nuevo modo de vida, por que tengo ilusión en hacer un establecimiento rural, por que creo que puedo contribuir a hacer algo bonito, … Resulta abrumador como el criterio económico tiene tanto peso.

El corral de a vaca [Viernes, 1 de Mayo] Para hacer honor a este día me levanté temprano y me dirigí como muchos viernes a mi pueblo a trabajar como una mula mecánica. Del viaje no recuerdo ningún incidente, lo único reseñable fue la lluvia. En Ganuza me encontré a Kepa peleando con unos “negativos” que estaba introduciendo en la pared del comedor de casa de mi madre. En cuanto me cambié me puse a seguir el tajo que había dejado la semana pasada en la 2ª planta del Gallinero.

A media mañana el suelo del comedor cedió no sé si al peso de mi hermano o a las malas condiciones en que se encontraba, seguramente a ambas cosas. El accidente se saldó con un “costalazo” que lo tuvo dolorido el resto de la mañana.

Después de comer y una leve siesta me puse al preparar el siguiente tajo, el corral de la vaca. Hay que trasladar un montón de trastos viejos y tirar otros, desmontar los puntales que se pusieron al echar la arlita en la primera planta y por último, barrer, barrer mucho. Acabé a las 21:15 h. Un tarde provechosa, aguanté bien aunque es inevitable acabar cansado.

Al día siguiente, sábado, dediqué unas dos horas, hasta que llegó Alfonso, a ayudar a Kepa a colocar las vigas de refuerzo en el comedor de la casa. El resto del tiempo en el corral de la vaca cubriendo el suelo con polietileno, para posteriormente poner poliestireno extrusionado de 5 cm. y sobre este el mil veces mencionado mallazo. No tuve tiempo de unirlo con bridas, a las 13:40 h. salía para Zaragoza, quería comer en casa y poder descansar. Por la tarde tocaba tomar vinos. No tengo fotografías de este fin de semana por que la máquina la tenía sin tarjeta. ¡Qué cabeza!

Conversaciones entre café y café [Días de mayo] Hace ya unos 4 o 5 años que decidimos, a instancias mía, tener un sólo coche ya que el segundo se utilizaba muy poco, a cambio compramos una bicicleta plegable. Todo fue bien hasta que nos cambiaron el horario en el trabajo. Hasta entonces la combinación bicicleta-autobús y un día para recuperar las horas perdidas era suficiente, pero con el cambio la cosa se complicó un poco más, Pili tenía que levantarse a las 06:10 de la mañana dos días cada dos semanas para llevarme a la parada más próxima del autobús. A esto se sumó el inicio del proyecto de rehabilitación del gallinero lo cual hacía pagar un precio más alto por disponer sólo de un coche.

Esta introducción ha sido necesaria para entender otras de las conversaciones recurrentes: “Oroquieta, tenéis que comprar un coche, Pili no puede andar así”. Hay razones para tener sólo un coche, las de carácter económico son obvias, pero las que más peso tienen son las de carácter personal, alguna vez he intentado explicarlas pero los argumentos han sido despreciados. Ya no discuto sobre este tema, tenemos un coche por que ambos, Pili y yo, lo queremos así, cuando alguien me viene con esta cantinela le doy la razón, le digo que estoy en ello y le confieso mi carácter obsesivo.

La caseta 100_2504[Sábado, 9 de Mayo] A falta de muchos detalles damos por terminada la caseta. Al final hemos conseguido reutilizar todos los materiales, incluidos tornillos y puertas. Hemos puesto nuevo el tejado, unas placas de pvc simulando tejas que nos ha salido bastante caro. Ya veis el resultado, una mezcla de un pequeño almacén con una marquesina que nos facilitará realizar las operaciones de trasplante de macetas y que utilizaremos en invierno para proteger algunas jardineras.

100_2504Fiestas del valle [Viernes, 17 de abril] De nuevo en carretera. Señalar un susto grande al intentar realizar una adelantamiento a la altura de Oteiza. La línea era discontinua pero un camión impedía la visión de los que venían de frente, interpreté mal los signos y cuando me coloqué en el otro carril para adelantar me di de narices con un coche, un volantazo fue suficiente para devolverme a mi carril, pude ver la expresión de horror de la conductora que venía de frente. Lo siento mucho.

Este fin de semana tocaba limpieza. Ya habían acabado de echar la arlita en la casa de mi madre, había polvo por todos los sitios. Estuve toda la mañana barriendo, quitando polvo y pasando la fregona, al final se podía transitar por la casa, aunque habrá que limpiar más para eliminar los restos de sociedad que aún quedan. Por la tarde continué la limpieza por el gallinero. Al día siguiente dediqué toda la mañana, hasta que me fui, a quitar clavos de las vigas de madera, pronto entrarán en juego los yeseros para echar yeso en el entrevigado.

El sábado era la fiesta del valle (Allín-Metauten), son diez pueblos y cada año se celebra en uno. Este año tocaba en Ganuza. A las 12 h. intentaba salir a hurtadillas del pueblo envuelto en el sonido de una orquesta y en el olor “a brasa” proveniente del almuerzo colectivo, me di de narices con las personas que salían de misa. Sentí una sensación rara no muy agradable, me hubiera gustado quedarme, pero tenía claro que era más importante divertirme con mi pareja.

Suelo laminado [Viernes, 22 de Mayo] He dormido fatal, me he levantado nervioso y con mucho sueño. Llevo a Pili al trabajo, para volver tendrá que coger el autobús a Torre Medina y de allí necesitará media hora andando para llegar a casa. El viaje a Ganuza no resulta cómodo por lo dicho, mucho sueño.

A las 11 aproximadamente llega Alfonso de Pamplona con el suelo laminado que vamos a poner en casa de mi madre. Lo descargamos y le pido que me ayude a hacer las zanjas necesaria para hacer la conexión de la canalización general del agua a la vivienda. El fontanero se hace necesario por si se rompen las mangueras de agua. Después de una hora, sale para Pamplona, le tocan los críos. Al final de la mañana consigo finalizar las zanjas.

Por la tarde me dedico a preparar el tajo para cuando vengan los yeseros, hay algunas paredes que aún tienen restos de yeso viejo. También me dedico un buen rato a hablar con José Angel, está finalizando la construcción de una vivienda a partir de la rehabilitación de una vieja edificación. Le pregunto sobre el albañil con el que está trabajando, es probable que nosotros también lo contratemos, queremos empezar a restaurar la fachada y aún queda por hacer una chimenea.

Al día siguiente, Kepa y yo empezamos a poner suelo laminado en casa de mi madre. Estuvimos hasta la una, yo me tenía que ir a Zaragoza, nos cundió muy poco, había que hacer muchos recortes. No acabamos muy satisfechos. El domingó próximo mi madre vuelve de Ganuza y la parte del “hall” tiene que estar terminada.

Un viaje triste [Viernes, 19 de junio] Nos levantamos muy temprano. A las 7:45 h. dejé a Pili en su trabajo e inicie el viaje a Ganuza. Hacía tres fines de semana que no iba. No fue un viaje agradable, pesaba mucho el estado de ánimo con el que la dejé, el agotamiento y la tristeza se han apoderado de ella, además otras circunstancias aumentaban mi preocupación. Intento convencerme de que “mis historias” no son responsables de ese agotamiento, pero sí tengo responsabilidad sobre la tristeza, es competencia mía. Tenía que haber puesto más empeño la noche anterior, llegó a las diez y media de la noche derrotada por una jornada muy larga, a esas horas estoy para pocas cosas, no tuve ni ganas ni capacidad para intentar sacarla de ese estado.

Cuando llegué al pueblo saludé a mi madre, hacía más de un mes que no la veía, la encontré bien, contenta de estar de nuevo en el pueblo -el invierno lo pasó en Estella- pero enfadada por el comportamiento que tenemos sus hijos. Está incomunicada desde que vino a Ganuza, más de dos semanas sin teléfono, eso es grave para una persona de 83 años con hipertensión que vive en un pueblo de 30 habitantes en el que no hay ningún servicio. Creo que hemos solucionado esta cuestión.

Esto es lo más notable, el resto fue trabajar, hice un poco de todo: limpiar paredes liberando la piedra del yeso, arreglar con piedra y cemento el pozo, sacar escombro, poner suelo laminado en casa de mi madre, barrer y sacar basura a los contenedores, preparar el tajo para los yesaires, … Descubrí con disgusto que por el tejado de la planta segunda sigue entrando agua, seguramente habrá que sustituirlo totalmente, el último retejado que hicieron no ha funcionado.

Saqué un poco de tiempo para ver a mi tía Blanqui, ¡qué torpe estuve con ella!, ¡qué presuntuoso! Está cumpliendo un papel esencial tutelando a mis otras dos tías, Loli y Amparo. Su situación añadió un plus de tristeza a la que ya llevaba encima. Si alguna vez lee esto le pido perdón desde aquí.

El domingo habíamos quedado con Miguel, el yesaire, le enseñé las zonas sobre las que tenía que trabajar, el entrevigado del techo y dos paredes. Me gustó, una persona muy alegre y cercana que desprende vitalidad. A las 12:30 h. salía para Pinseque.

100_2504Este fin de semana pude hacer fotos del trabajo de hormigonado realizado por Iñaki, quiero especular con cada fotografía, me quiero animar y pensar que sobre este suelo vamos a desarrollar un proyecto muy bonito y ambicioso. Os invito a que soñéis conmigo.

La planta segunda, 90 m2, será una buena zona de desahogo, de momento le he asignado la función de tendedero.

La planta primera, lo que llamábamos el gallinero grande, 130 m2 y 6 hermosas ventanas. El dibujo del arquitecto, no el proyecto, representa 5 habitaciones con baño.

100_2504El corral de la vaca, 48 m2, pared con pared con la vivienda que estamos haciendo. Ya tiene un papel asigando, este corral va a ser un punto neurálgico del proyecto. No se ven las puertas ni las ventanas. La puerta que se ve en la fotografía da a la vivienda que estamos rehabilitando, cuando llegue el momento esta puerta se tapará.

Cinco días decisivos [Lunes, 13 de julio] Pili me lleva a la estación Delicias, el autobús sale a las siete. Como nos suele ocurrir en estas ocasiones nos emocionamos, no estamos acostumbrados a las separaciones. A las nueve y cuarto llego a Pamplona, Kepa me lleva a Estella para regresar de nuevo a Pamplona. Edurne se encarga de llevarme de Estella a Ganuza. Anda que no movilizo familia cada vez que me desplazo sin coche. Les estoy muy agradecido por esa disponibilidad desinteresada que manifiestan.

100_2504Cuando llego a Ganuza encuentro en el tajo a los yesaires, Miguel y Jaime. Tienen que enyesar el techo, el espacio que hay entre viga y viga. Me encomiendan la labor de eliminar los restos de yeso del techo y de enfundar las vigas de madera con plástico para protegerlas. Esta tarea me va a llevar la mayor parte del tiempo de lunes a jueves. El martes y miércoles no pueden venir porque tienen otros compromisos que atender.

100_2504Además de preparar el tajo a los profesionales del yeso, quito una de las vigas de madera que estaba bastante deterioradas y fea. Para ello tengo que sujetar las maderas que se apoyan en ella con puntales. Una vez liberada la viga de los yesos que la sujetan a la pared y a un pilar la corto con una sierra en tres trozos. Ahora ya puedo quitarla. Al día siguiente dedico una hora a preparar el asiento para la nueva viga, a base de radial y martillo consigo hacer un soporte adecuado sobre piedra. Por la tarde Kepa me ayudará a cortar y colocar la viga laminada. Parece mentira, pero acabamos en 20 minutos.

El martes viene Rafa, se va a ocupar de instalar las ventanas. Toma las medidas para realizar el presupuesto definitivo y consensuamos los detalles que faltan por definir. Una de las cosas que más me gusta es que todas las ventanas, ninguna lleva persiana, sólo tienen un hoja, el resto es una parte fija, ello significa ahorrar costes y ganar en aislamiento.

Alfonso ya ha dejado preparado todos los tubos y conexiones para que la Mancomunidad de Montejurra coloque el contador de agua. El viernes por la mañana me dedico a taparlos con hormigón y a rellenar el enorme agujero de la pared que se realizó para sacar los desagües de la casa e introducir el agua de boca.

Como última actividad del viernes, son las diez de la mañana, retiro al cubierto el cemento sobrante de la realización de la soleras. Mi espalda se resiente. Mi cuerpo no aguanta los 35 kilos de cada saco. A partir de ese momento, más vale que fue el último día, al calor y hay que sumar el dolor de espalda. Así no se puede trabajar, es muy penoso.

En esta semana he visto con claridad que la obra va hacia adelante, que a falta todavía de algunos detalles importantes, este proyecto es imparable. Estoy animado, tanto que le planteo abiertamente a Pili continuar con la idea de “hotelito rural”, antes no podía, se enfadaba. Yo creo que ahora lo acepta, todavía un poco a regañadientes, pero ahora por lo menos podemos hablar.

Han sido cuatro días muy intensos, con jornadas muy largas que me garantizaban un cansancio físico total, un estrés inexistente y una actividad cerebral plana. Una cerveza y unas olivas suponían la recompensa al final de un día agotador.

El quinto día, el viernes, Pili venía a recogerme para llevarme a casa. Estuve trabajando desde la 07:30 a las 10:30 horas. Me preparé para recibirla, me hizo mucha ilusión verla de nuevo, nos fundimos en un abrazo largo y tierno. Empiezo a pensar que las separaciones nos sientan muy bien. Después de hablar un rato con mi madre, fuimos a saludar a mis tías y mi prima, la dueña de Casa Rural Ganuza. A las 13 h. salíamos para Pinseque con un calor horrible.

Conversaciones en off [Sábado, 18 de julio] Son las nueve de la noche, llevamos unas cuantas cañas y estamos sentados en la terraza interior del bar “Let it be”. Ambos pensamos que no podemos poner a la casa rural el nombre de Lokiz, aunque nos gusta mucho, este nombre debe ser referencia única y exclusiva de la Sierra, si lo usáramos nos sentiríamos usurpadores. Tampoco Orokieta por que no sabemos que derroteros que puede tomar la vida. Creemos que Zologorri puede ser un nombre bonito, es el nombre de la calle y el de un barranco de la sierra.

Finalizando con el yeso [Viernes, 26 de julio] Como en otras ocasiones bajé a Pili a Zaragoza para continuar el viaje a Ganuza. Paramos en Pinseque, había que recoger en la panadería de la “Alicín” unos bizcochos que le habían encargado las compañeras. El viaje fue pesado, a estas alturas del año estoy muy cansado y el conducir me provoca cansancio y sopor.

Ya en Ganuza, al poco, llegaron Miguel y Jaime, último día para ellos. Han estado trabajando ocho días, han echado 5 palets de yeso, 6400 k., mucho más yeso del previsto. Me ha gustado como ha quedado, estos chicos trabajan muy bien. La mañana del viernes me dedico a recortar yeso sobrante de las molduras, por la tarde y sábado por la mañana me dedico a limpiar. A las 12:30 h. salgo para Zaragoza muy cansado y con sueño, he madrugado mucho, por la tarde tocaba salir a tomar vinos con unos amigos.

Una auténtica máquina [Lunes, 2 de agosto] De nuevo la tristeza marca el viaje a Ganuza. El fin de semana nos ha mostrado que todo el mundo está de vacaciones, es el segundo año que nos quedamos sin ellas. Estamos afectados. A lo largo del fin de semana se nos echan encima Santo Domingo, Lituania, Estonia, Zarautz, Castejón de Sos, Castejón deValdejasa, Deltebre, … Por estos lugares están o han estado correteando nuestros amigos. Los echamos de menos pero echamos más en falta el sentir que estamos de vacaciones.

Esta mañana, mientras nos dirigíamos a coger al autobús, nos preguntábamos dónde querríamos estar. La respuesta es unánime, en Galicia o en Asturias. Necesitamos el olor del mar, oir su ruido, contemplar su grandeza, … Nos quedamos con eso y con la frustración de no estar donde deseamos. [En el autobús, un montón de niños con sus mochilas y monitores se dirigían a no sé dónde, se bajaron en Pamplona].

Hay veces en que este diario de obra se convierte en un diario sentimental donde puede más la melancolía que la ilusión por un proyecto que a veces se desvanece en las dificultades y el esfuerzo. En casa queda Pili con una Canela que nos da miedo, que nos inquieta con esos síntomas que nos indican que cada día está un poco peor.

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Creo, a ver si lo consigo, que a partir de ahora hasta final de año desterraré del diario las palabras tristeza y cansancio. Me están aburriendo. Estos párrafos los escribí antes de llegar a Tudela, recibo una llamada de Kepa para decirme que me recoge en Pamplona y me lleva al pueblo. Me alegré un montón, lo suficiente para cambiarme el ánimo. El martes, sorpresivamente, recibo la visita de David y Luz. No quiero poner aquí lo que sentí.

100_2504El prota indiscutible de estos cuatro días es Patxi Rebolé, es, además de un hombre con inquietudes, un trabajador incansable con unas cuantas habilidades indispensables en esta actividad de rehabilitar viejos edificios. A él debemos cómo han quedado esas maderas y el reboque de esa pared. Ponemos dos fotografías para que se vea bien. Aún falta tratarlas con un producto anticarcoma y barnizarlas.

100_2504Además de revocar paredes y limpiar vigas, hemos puesto, con la ayuda de Kepa, el soporte estructural que estaba diseñado para el corral de la vaca, cuatro vigas. También estamos preparando la fachada para el proyectado de cemento eliminando de la misma yesos y las “partes sueltas”.

El calor junto con la carga a pala de un remolque de escombro contribuyó a que el martes fuera el día más duro de la semana.

Seguimos avanzando [Lunes, 10 de agosto] Pili me lleva de nuevo al autobús. Salgo a las 7 de la mañana hacia Pamplona. A las 10 tomo el que va hacia Estella, a las 11 me recoge Patxi en Estella y nos vamos a Ganuza. Vamos a estar de lunes a jueves, una estancia similar a la de la semana pasada.

Seguimos limpiando vigas, echando mortero entre las piedras de las paredes y cepillándolas para que queden bonitas. Finalizamos el reforzamiento de la estructura del corral de la vaca, quedan por poner viguetas más pequeñas, pero las más grandes ya están cumpliendo su función. Hemos iniciado y casi acabado de limpiar la fachada para que pueda recibir el mortero proyectado en condiciones, para ello ha habido que montar andamios y subirse a ellos.

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Patxi inicia el levantamiento de la chimenea que quedaba, si se desarrolla el proyecto en su totalidad albergará 5 tubos: el de la campana extractora, el de la caldera de pellet, uno de ventilación de los saneamientos y dos que ventilarán los baños de la planta primera.

El viernes, Maribel me baja a Estella para coger el autobús que sale para Pamplona a las 12:15. Aprovechamos para comprar el mapa de la Sierra de Lokiz y el de la Sierra de Urbasa. Nos tomamos un vino, un Iñurrieta 400, y me subo al autobús medio mareado. En Pamplona tomo el autobús hacia Zaragoza a las 13:45, a las 16:10 Pili me recoge en la Estación Delicias de Zaragoza. Colorín colorado …

Nota: seguimos haciendo jornadas muy largas contribuyendo con ello a que el trabajo se haya convertido en algo penoso. Estamos idiotas. En breve pondremos fin a esta situación.

La bendición de un coche [Lunes, 17 de agosto] Hoy he iniciado el trabajo en la Universidad, tenía que quedar con los compañeros para ver cuándo podía hacer la copia de la base de datos. Me esperaba un día duro, a la salida tenía que recibir a unos franceses que habían alquilado el piso de la calle Burgos, llegaban entre las las 15 y 16 horas. A las 17:30 cogía el autobús para Pamplona, llegaría a Estella a las 9 de la noche y tenía que pedirle a Alberto o Kepa que me subieran a Ganuza. Pero ha aparecido un hada madrina, una amiga, Araceli me deja el coche, se lo devolveré el viernes a primera hora de la mañana. Cuando los viajes se alargan pasa como con el trabajo, se vuelven penosos. Desde aquí muchas gracias Ara por facilitarme la vida, te debo unas cuantas. Saldré para Ganuza mañana martes a las 7 de la mañana.

100_2504Rompiendo la fachada [Martes, 20 de agosto] Salgo de Pinseque a las 6:45 h. y llego a Ganuza a las nueve. Patxi está trabajando desde las ocho. Seguimos con los tajos de la otra semana, la paredes, la chimenea de aireación y la fachada. El jueves salgo de Ganuza a las 13 h. para llegar a la hora de comer a casa, el viernes trabajo en la Universidad.

Lo más reseñable, la visita de Belén que desembarcó en Ganuza con sus hermanos, su cuñada y “la primada”: siete criaturas, algunas ya en edad de romper corazones. Visita a la ruina, visualización de la Sierra desde “Los nogales” y vino en Larrión para los adultos. Fue una tarde muy especial. Me la reservo para mi.

Con prisas [Viernes, 28 de agosto] Llevé a Pili al trabajo y regresé a Pinseque tenía que cortar unas tablas para poder cargarlas en el coche. A las 9:30 h. salía para Ganuza. Paré en Estella durante media hora para ver si podía alquilar una hidrolimpiadora con la que limpiar la fachada. No pude, no cabía en el coche, son unas máquinas voluminosas de gasoil. A las 12 llegaba a Ganuza. ¡Vaya horas! Leo un mensaje en el que se me comunica que unos inquilinos, en teoría una reserva cancelada, llegan al piso de la calle Burgos a las 15 h. del sábado. Al día siguiente, a primera hora de la mañana, partí para Pinseque.

Durante el viernes, con las tablas que llevé, estuve preparando los dinteles para las ventanas, ya habíamos pintado las tablas en Pinseque de color Nogal. Los “presenté” cada uno en su ventana y los retiré ya que, como he dicho, hay limpiar la fachada con una hidrolimpiadora. Regué los arboles y los aboné. Acabé a las nueve de la noche.

100_2504Seguimos con la fachada [Viernes, 4 de septiembre] Salgo de Pinseque a las 8 de la mañana para el Brico Depôt de Pamplona, a las 9:30 h. ya estoy allí. Tengo que coger unas tablas para la fachada, en Zaragoza se habían acabado. Cargo las tablas de 4 metros en la vaca del coche. Es legal pero creo que si me ve la guardia civil de tráfico me pondrá algún problema. No paso de 90 en la autovía que va de Pamplona a Estella. Llego a Ganuza un poco tarde e inmediatamente me pongo a limpiar y pintar las maderas.

A las 13:30 he finalizado con la pintura y pongo en marcha la hidrolimpiadora para limpiar la fachada. Se quema, sí, se quema. Tengo la sensación de que el viaje ha sido gratuito, estoy toda la tarde medio enfadado colocando los dinteles decorativos en las ventanas de la vivienda.

Al final del la jornada el día empieza a enderezarse y cambio de humor. He quedado con Kepa en Monjardín, empresa de alquiler de maquinaria, a las 8 y cuarto de la mañana del sábado. El baja con el remolque y el 4×4, vamos a alquilar una hidrolimpiadora de gasolina, mucho más potente que la “Karcher” que hemos quemado. A las nueve estamos en Ganuza, yo protegiendo los dinteles que había instalado la tarde anterior y Kepa limpiando la fachada y poniéndome perdido de agua. Nos vamos turnando con la pistola de la hidrolimpiadora, tiene mucho “tiro” y hay que hacer fuerza. En una hora eliminamos de la pared todo aquello que puede impedir que se agarre el mortero proyectable, desde restos de pintura o yeso a musgo. Un éxito. El resto de la mañana no paro pero no consigo recordar qué hice. A las 13 h. salía para Pinseque.

Más fachada [Viernes, 11 de septiembre] Como otras muchas veces dejo a Pili en el trabajo y salgo para Ganuza. El tiempo lo he dedicado a la fachada y a algunas labores de mantenimiento de casa de mi madre. Lo destacable, la dificultad en poner unas tablas de 4 metros en la fachada, hacerlo sólo es costoso y a veces irritante. El Sábado salgo para Pinseque a las 12:30 h.

Hable con Miguel y Jaime por teléfono, se van a encargar de echar el mortero proyectado en la fachada. Es probable que la semana del 21 de septiembre puedan acercarse a mi pueblo e iniciar los trabajos. Ya veremos.

  • Una nota técnica. Se han manejado tres productos para aplicarlos a la fachada
    – Mortero sintético: se ha desechado por que la capa que se aplica es muy fina, de 3 a 5 mm., y habrá que “cargar” mucho la pared, en alguno puntos hasta 4 cm. Es como una pintura que se aplica con llana.
    – Mortero de cal, la mejor opción, es un mortero de calidad impermeable y transpirable que dejaría la pared blanca pero su precio es alto. Hace falta mucho mortero para esa fachada.
    – Mortero hidrófugo de cemento. La opción más barata. Habrá que pintarlo con posterioridad. Pintar, además de un trabajo adicional tiene un coste, pero lo haríamos nosotros. La ventaja es que podemos elegir la pintura que queramos.

Aún no nos hemos decidido.

100_2504Protegiendo las maderas de la fachada [Viernes, 25 de septiembre] Se repite la rutina de otros fines de semana, salgo para Ganuza a las 7:30 h. y vuelvo a Pinseque el sábado a las 12:30. Apenas me ha dado tiempo ha hacer nada: he protegido de nuevo las maderas que van en la fachada, ya las había protegido pero la intemperie había arrancado la cinta de carrocero. A ver si aguanta hasta el jueves. También he arreglado un escalón en casa de mi madre.

La fachada se iba a iniciar este jueves pasado pero la falta de andamios no lo hizo posible. Miguel y Jaime se encuentran haciendo una fachada en Zugarramurdi, es probable que acaben el miércoles y que el jueves 1 de octubre ya estén en Ganuza.

Al final, para la fachada, se ha elegido un mortero hidrófugo blanco, el aspecto que va a quedar es muy parecido al mortero de cal. Me han dicho que van colocar una malla de fibra de vidrio por toda la fachada, ello evitará que surjan grietas.

Llega el frío [Lunes, 12 de octubre] Partí el lunes por la mañana para volver el miércoles a la hora de comer. En medio la decepción que no llegaran los hombres de la fachada, el transporte de unos andamios que hoy me enterado de que no sirven, el cuidado de dos crías de gata abandonadas que no sobrevivieron al miércoles, el acompañar a mi madre a urgencias con una afección que resultó ser leve, el inicio del arreglo de la pared que da la calle Zologorri.

Me fui muy preocupado y volví peor. Estamos asistiendo a una tragedia. Todo ha dejado de ser importante, excepto ellos. Tienen que sentir que estamos ahí, a ver cómo lo hacemos.

La tapia [Lunes, 26 de octubre] Como en otras ocasiones, Pili me lleva a la estación Delicias, el autobús sale a las 7 de la mañana, en Pamplona me recoge Kepa a las 9,20 h. y me deja en el “cruce de Zufía”, donde me espera Patxi que me lleva al pueblo y que me va a acompañar durante estos cuatro días. A las diez ya estamos en Ganuza.

A las nueve me llama Rafa, la persona que está montando las ventanas, y me dice que se ha quedado tirado en el puerto de Azazeta, el motor del coche “se ha gripado”. Vendrá el martes, a pesar de estar todo el día no consiguen acabar, tendrán que volver. Por la tarde aparece Javier, el electricista que va a realizar la acometida. Estuvimos más de una hora mirando cuáles eran las mejores opciones para instalar la caja de contadores y la caja de distribución.

100_2504El objetivo de este viaje es restaurar la tapia que da a la calle Zologorri, para ellos tendremos que eliminar los viejos morteros, limpiar bien los huecos entres las piedras, revocar la pared y cepillar muy bien los espacios entre las piedras para que éstas se vean bien. Con ello esperamos sanear la tapia y embellecer la calle.

Es una tapia de más de 20 metros. No conseguimos acabar con ella, hicimos unos 16 metros, porque la lluvia hizo acto de presencia el martes y el miércoles. En muchos momentos el trabajo estuvo amenizado por las personas que iban pasando por allí, todas aportaban algo. Por consenso se decidió que había que hacer una puerta para que pudieran acceder los coches, además se eligió el espacio donde iba a ir ubicada. Yo no pensaba hacer ninguna puerta.

Lo más sorprendente fue ver la fachada terminada y las ventanas colocadas. Ha quedado muy bien, estoy muy contento con Miguel, Jaime, Rafa y Tino. Trabajan muy bien.

Como suele ocurrir cuando trabajo con Patxi acabé roto, no hubiera podido aguantar un día más. El jueves vino Pili a recogerme, estuve trabajando hasta las doce y media, a la una salíamos para Pinseque.

fachada_rotafachadaRUn hito [Viernes, 6 de noviembre] Dejo a Pili en el trabajo y me dirijo a Ganuza. Iba muy nervioso, tenía que subir al andamio para pintar el alero de la fachada y colocar los tubos de bajada del alcanduz. Además estaba citado con Rubén para que presupuestara el trasdosado interior a la fachada, demasiado complicado para mi por la cantidad de ventanas que tiene. Se va sobre las 11.30, a las 12 h. ya estoy en el andamio pintando, sin protección, no sabía dónde sujetar el arnés. Además de pintar el alero y poner las bajantes quité los plásticos que habían protegido las maderas del revoque con mortero.

Al final ha quedado esta fachada, como se ve entre el antes y el depués el cambio ha sido sustancial. El revoque con mortero blanco hidrófugo se lo debemos a Miguel y Jaime, las ventanas, aún sin terminar, a Rafa y Tino (ventanas LeihateK), el diseño lo propusimos nosotros, fue mejorado por Jose, el aparejador, y refrendado por mis hermanos, para ello hicimos una pequeña encuesta con una reproducción de la fachada en un A4. Estoy muy contento con el resultado, ambos gremios han trabajado muy bien, sólo tengo palabras de elogio para ellos.

Empezamos con la electricidad [Viernes, 13 de noviembre] Hemos empotrado una caja en la fachada de 70×50, ha habido que hacer un gran boquete en la pared y una gran brecha para pasar dos tubos de 5 cm. cada uno. El sábado a las 14 h., cuando regresaba a Pinseque oigo en la radio lo que ha pasado en París.

Viaje frustrante [Viernes, 27 de noviembre] Como siempre salgo pronto por la mañana para llegar a Ganuza sobre las 10:30 h. Me paro en Metauten y Ollobarren para hacer unas fotografías. Tenía previsto reunirme el sábado con Javier, el electricista, y Alfonso, el fontanero. Ambas reuniones por distintos motivos se frustran. Me dediqué a barrer y a montar dos puertas que habíamos desmontado para que echaran el hormigón de Arlita. El sábado a las 15 h. ya estaba en Pinseque, esa tarde tocaba bajar a Zaragoza.

El electricista [Viernes, 18 de diciembre] He quedado en Ganuza con Javier, trae material y me va a enseñar como ir colocando los canutos por donde irán los cables. Con el plano en la mano se pone a optimizar y distribuir todos los puntos de conexión que se necesitan, ubicando definitivamente algunas de las cajas. Da gusto verlo, hablando casi solo, distribuyendo puntos de luz, especulando dónde se van a necesitar cajas, sujetando canutos a la pared con la habilidad de un manitas. Estuvimos más de tres horas, me quedé congelado, sólo hacía mirar y escuchar, espero haber aprendido la lección. A las 14:30 horas ya estaba comiendo. Bajé a mi madre a Estella, iba a la peluquería, de paso me pasé por Suministros Urbasa a solicitar un presupuesto de material de calefacción. Cerca de las 7 de la tarde me pregunté qué hacía en Ganuza, estaba sólo, no quería trabajar por que hacía frío. Después de una reflexión de un minuto decidí bajar a Zaragoza. A las 9 de la noche ya estaba en casa.

Tubo corrugado [Lunes, 28 de noviembre] De nuevo me voy a Ganuza a primera hora de la mañana. Hoy a apenas ha habido niebla, me voy por la carretera habitual, tenía ganas de abandonar la autopista, las dos últimas veces tuve que utilizarla por que era difícil y peligroso conducir con tan poca visibilidad. Ir a mi pueblo por autopista, es decir hasta Tafalla y de ahí por carretera autonómica cuesta más de 15 euros, si sumamos la vuelta hacen un total de más de 30 euros. Mucho dinero para alguien que va tanto a su pueblo.

tubo1Toca poner tubo corrugado. Los deberes me los dejo marcados Javier, el electricista. Me resultó sencillo y gratificante excepto subir dos tubos de 4 cm. a la planta primera. Lo hicimos a través de la chimenea de aireación. En la transición entre la planta baja y la primera el hueco estaba obstruido y hubo de abrirlo con bastantes dificultades. Para esta operación, sencilla si no se encuentran obstáculos, dediqué más de tres horas. Tuve que echarle mucha paciencia.