2017

La colaboración en marcha [Viernes, 11 de noviembre] Me acompañaron a Ganuza José Luis y David, dos bricolageros que han acompañado los últimos 30 años de mi vida. Pili se quedó en casa intentando recuperarse del cansancio con la rutina de todos los días. 

Los recogí a las 8 de la mañana en la calle Rioja, iba un poco estresado, temeroso. En los últimos meses la inseguridad y la flojera se habían apoderado de mi. Temía no saber tratarlos, convertir ese viaje excepcional en un muermo.

Cuando llegamos al pueblo hacía frío, les enseñé rápidamente las instalaciones y se cambiaron de ropa para meterse en faena. Fue gratificante ver cómo se iban sacando tajos adelante, yo apenas participaba, me quedé un poco fuera de juego, como si sólo fuera capaz de organizar su trabajo y no el mío. Tal vez la falta de costumbre.

Cuando paramos a comer, a las cinco de la tarde, nos dimos cuenta de que la calefacción no funcionaba. Javier, el fontanero, diagnósticó por teléfono que teníamos una fuga, se acercaría a lo largo de la tarde. El frío y el temor a que la fuga estuviera debajo de la tarima nos dejó un poco paralizados.

Una vez comidos, con el frío a cuestas, nos pusimos de nuevo a currar, los rodapiés ocuparon las energías y destrezas de David y José Luis, yo seguía fuera de fuego, perdido, sin saber qué hacer, sin justificar mi presencia. El frío me había calado hasta los huesos y el humor se me había torcido.

Llegó Javier y en 30 segundos eliminó la fuga. Ya teníamos calefacción, esto nos animó.

Por fin dejaron de currar, eran casi las diez de la noche, tuve que amenazarlos con marcharme a casa de mi madre si no abandonaban el tajo. Nos pusimos a cenar los restos que habían quedado de la comida y embutidos. La cerveza y el vino nos acompañaron durante un rato. Me despedí de ellos, yo dormiría en casa de mi madre.

A la mañana siguiente, a las ocho, me presenté en la vivienda, seguían en la cama, arropados por los edredones y un calor asfixiante. Portaba un termo de café y un humor aceptable, había dormido siete horas seguidas. Poco a poco, suavemente, fueron emergiendo de su sueño y se instalaron con cierta dificultad en la realidad de una casa que no era la suya.

El café, la leche y unas magdalenas dieron paso al trabajo. Una vez finalizado el montaje del sofá retiramos los cartones que había en el suelo y recogimos todos los bártulos, queríamos dejar el apartamento listo para la sesión fotográfica que ejecutamos con la Nikon de José Luis y los móviles.

De nuevo el estrés, tenía que recoger la herramienta, cerrar puertas, cambiarme, despedirme de mi madre y movilizar a los relajados bricolajeros. El gruñón que llevo dentro salió groseramente acompañando la salida del pueblo de prisas, expresiones poco amables y cara de perro.

El relax llegó en el coche. Después de 1 hora y 45 minutos, llegamos a Pinseque, Pili y Luz nos esperaban. Nos pusimos a comer, ya no había excusa para los nervios. Las viandas, el vino y los comensales pusieron un broche de calidez a esta experiencia.

Electricista II [Viernes, 8 de septiembre] De nuevo he quedado con Javier. Viene con el boletín de instalación en la mano, ya podemos solicitar a Iberdrola el enganche. Va ultimando trabajos que le iban quedando. El cuadro eléctrico ha quedado completado.

Yo me dedico a poner alguna regleta en el exterior, tapar agujeros y alguna cata que quedaban de la instalación de la caldera, cerrar la antigua puerta que daba al corral de vaca con pladur, … El sábado salía a la una y quince para Pinseque, esa tarde no habíamos quedado con nadie, saldríamos a Pinseque a tomar cuatro vinos.

Electricista I [Viernes, 1 de septiembre] Fui sólo, Pili no se encontraba bien. Había quedado con de nuevo Javier. Tiramos cables de electricidad para llegar a todos los sitios: al programador de riego, al alumbrado exterior, a la caldera, a la planta de arriba, … Un trabajo, que unido a otras pequeñas intervenciones, nos llevó toda la mañana. Se fue a las tres y media, acabamos cansado.

A las cuatro, más o menos, llego el SAT de la caldera para hacer “la puesta en marcha”. Un tubo de agua, que hasta entonces había aguantado, se soltó. La caldera iba estupendamente pero la instalación requería del fontanero. A las cinco y media llegó Javier, el fontanero, lo solucionó en un minuto. Alegría, ya nos podíamos duchar con agua caliente.

Lo que quedaba del día ya no recuerdo a qué lo dediqué. El sábado por la mañana estuve montando asegurando y fijando algunos módulos de la cocina. A la una salía, como siempre, cansado, hacia Pinseque, a las ocho y media habíamos quedado en Zaragoza para tomar cañas con los amigos.

La campana extractora [Viernes, 26 de agosto] Salimos los dos para todo el fin de semana, pasaríamos dos noches en Ganuza. Habíamos quedado con el electricista para el viernes. No acudió. Con un mensaje de wasap me dijo que se acercaría el sábado, tampoco apareció.

Ya hemos empezado con los detalles, a repintar paredes que se habían deteriorado, a limpiar. También hemos empezado a instalar las puertas y, por fin, instalamos la campana extractora, ha quedado muy bien.

Acabamos como siempre muy cansados y muy poco satisfechos de la vida que estamos llevando. El domingo a la una y media salíamos para Pinseque.

Cuarta mano de barniz para la tarima [Viernes, 19 de agosto] Fui sólo a Ganuza, mi labor fundamental consistió en dar una nueva mano de barniz al suelo, la cuarta. Para ello hubo que limpiar el suelo a fondo, volver a lijar y, por fin, dar la nueva capa.

Había instalado en la cocina una campana extractora usada para ver cómo quedaba ya que va a estar muy expuesta. La quité, no quedaba bien he intenté instalar una nueva que habíamos comprado. Un desastre, a la hora de realizar los agujeros en la pared tres azulejos se vinieron abajo.

El sábado a la una del medio día salía cansado y cabreado para Pinseque. A la tarde habíamos quedado en Zaragoza para tomar unas cañas con José Luis y Paola.

 

Fin de las vacaciones [Lunes, 14 de Agosto] Ultimo envite de las vacaciones. Fuimos los dos. Fundamentalmente nos encargamos de Pintar y afinar algunas terminaciones. La habitación del norte la pintamos de color Agata, un color más frío que el anterior pero que se lleva muy bien con el panel de piedra y el color de las vigas de madera. También pintamos la parte superior del zócalo de madera de la habitación de dos camas. Otras actividades: pintar en el comedor de mi madre, limpiar la tumba de mis familiares en el cementerio, cortar el césped, probar los clavos que adornarán la puerta de la entrada, … El martes a la una y cuarto salíamos para Pinseque, al día siguiente había que trabajar.

Instalación de la caldera [Lunes, 7 de Agosto] De nuevo madrugada, en esta ocasión Pili no me acompaña. Esperaba encontrarme en Ganuza al fontanero pero estaba enfermo. Vino el martes y estuvo hasta el jueves, hasta acabar con la instalación. Además de ayudarle a montar la chimenea y otras cosas menores, me cuesta recordar a qué dediqué estos días. Cubrir el pozo de la cocina con tarima de roble, montar las puertas de la parcela con mi hermano Kepa, finalizar el cubrimiento del zócalo de la habitación de dos camas, …

Fueron días tristes, una soledad vacía se apoderó de mí. Eran jornadas de más de doce horas, acababa agotado. Salí para Pinseque el jueves a las seis de la tarde, después de la siesta, no me atreví a salir antes de comer, estaba tan agotado que me hubiera dormido al volante.

Inicio de las vacaciones [Lunes, 31 de julio] Iniciamos las vacaciones con una programación poco apetecible. Vamos los dos a Ganuza, intentaremos trabajar menos y dedicar las últimas horas del día a hacer algo lúdico. Esperábamos que la calefacción estuviera montada, no fue así. El fontanero no vendría hasta el jueves. Decidimos quedarnos hasta ese día con el propósito de hablar con él y ayudarle en lo que necesitara. El viernes no vendría, tenían tajo en una fábrica.

El lunes habíamos quedado con Patxi, pero la correa de la hormigonera se rompió y se tuvo que marchar a media mañana. Una parte importante del plan se fue al traste. En ese tiempo nos dedicamos a cortar el cesped, …

El jueves a la una del mediodía salíamos para Pinseque, nos esperaba una temperatura de 38 grados, pero daba igual, queríamos descansar en nuestra casa, en nuestros sofás. Estar tirados, recuperar las energías perdidas, el sueño no dormido.

Preparando la instalación de la caldera [Viernes, 21 de Julio] Quedé con Patxi a las nueve de la mañana, había que hacer un montón de catas y grandes agujeros en paredes ya que la caldera se va a instalar en casa de mi madre, además había que montar la cocina. Los fontaneros entraban en la casa el lunes, todo tenía que estar preparado.

Se generó muchísimo escombro. Acabé agotado. Salí de Ganuza el sábado a las dos de la tarde, ese día no bajamos a Zaragoza, Pili no se encontraba bien.

Varios [Viernes, 14 de Julio] Fui solo, me dediqué a cortar el césped que estaba muy alto, a dar una mano de pintura a paredes que lo necesitaban y a lucir algún pequeño tramo de pared. También le dediqué tiempo a “forrar” con roble una ventana interior que da al corral de la vaca y que será el lugar donde colocaremos la televisión. A las doce y media del sábado salía para Pinseque.

Primer corte del césped [Viernes, 23 de Junio] Esta vez vamos los dos. Nos dedicamos a pintar y hacer algunas pequeñas tareas que iban quedando atrás. Pero lo más significativo es que dimos el primer corte al césped y abanamos. Pretendemos que el césped se ponga fuerte para poder tratar con herbicida de hoja ancha la ingente cantidad de “mala hierva” que ha salido en el jardín. No nos gusta pero no encontramos otra manera de hacerlo.

Habíamos llegado a Ganuza muy cansados, el sábado nos volvimos para Pinseque a la una del mediodía. No salimos a Zaragoza, nos quedamos en casa tirados en el sofá.

Un muro del exterior [Viernes, 16 de Junio] Voy sólo a Ganuza. Aprovecho para llevar tres encimeras y algunas paneles para la cocina. Dada la carga, esta vez voy por la autopista, la inercia de las curvas pueden echar las encimeras sobre el conductor. Enumero las tareas que realicé en 15 horas de trabajo: limpiar una de las soleras, finalizar la coronación de la tapia interior, tapar con ladrillo “ventanas” que daban al apartamento y limpiarlo, iniciar un pequeño muro decorativo en el exterior, tirar muchas basura, …

Como suele ser habitual acabé reventado. La noche del viernes dormí poco, el sábado salía a las doce y media para Pinseque, por la tarde habíamos quedado para tomar copas en Zaragoza.

Pladur y pintura [Viernes, 2 de Junio] Es un fin de semana que se repite, demasiado parecido a otros. Pili sigue con la pintura de las puertas de la parcela y yo, por fin, acabo con el pladur de uno de los dormitorios. El sábado salíamos a las doce y cuarto para Pinseque, habíamos quedado a tomar copas en Zarogoza.

El jardín EL FINAL [Viernes, 26 de Mayo] Voy sólo a Ganuza, por la mañana consigo sembrar el cesped. Fue penoso, hacía demasiado calor. Por la tarde hago las conexiones del programador con las electroválvulas y realizo las pruebas pertinentes. Excepto dos difusores que tengo que apretar más, todo parece funcionar bien. La presión o el caudal que llega es justa, para que funcionara bien haría falta más.
El sábado por la mañana me dedico a tapar las distintas uniones del pladur que colocamos en el frontal de la habitación del norte. Las uniones con la piedra, por su sinuosidad, se hacen laboriosas.
A la una menos cuarto salgo para Pinseque con mucho calor, por la tarde nos esperaba un concierto de jazz en Garrapinillos.

El jardín IV [Viernes, 19 de Mayo] De nuevo salimos temprano para Ganuza. Volvió a repetirse la rútina de otros días, Pili se dedicó a pintar lo que serán las puertas de la parcela, las que dan a la calle Zologorri, y yo seguí preparando el Jardín. Lo dejé casi totalmente terminado, pero no hubo tiempo de sembrar el cesped.
El sábado se acercó Javier, el electricista, con sus buenas ideas y buen hacer ya ha visto dónde situar el programador. Me gusta este hombre, de un vistazo es capaz de ver todas las posibilidades.
A la una de la tarde salíamos para Pinseque. Por la tarde habíamos quedado en Zaragoza para tomar unas copas.

Jardín y otros III [sábado, 6 de Mayo] Otra madrugada, otro viaje a Ganuza. Pili se dedicó a pintar lo que será la puerta de la parcela, 3,50 metros en tres hojas, y yo seguí riñendo con las conexiones de las tuberías en el jardín. Alfonso nos echó una mano, estuvimos probando algunas de las conexiones y comprobando si la presión del agua era la adecuada. Conocimos a su novia, compartimos con ella comida y conversación. Nos gustó.

El domingo no era día de malos presagios pero nos llegó una noticia horrenda. A las 10:33 se coló por el wasap un mensaje breve, “Ya se ha ido”. Nuestro amigo Kako nos abandonaba después de luchar tres años contra el cáncer. Recogimos y salimos para Zaragoza.

A la izquierda, en ese paredón blanco, irá un porche.

Jardín y otros II [Viernes, 21 de Abril] Como siempre madrugamos, llevamos el resto de aligustres, 20 plantas, y la tubería de 25 y 16 mm. No cabía nada en el coche. Seguimos con las zanjas e intentamos hacer una distribución sobre el terreno de las mangueras y electroválvulas. Creo que hemos dado con una buena distribución.

Bellara nos trajo dos sacas de arena lavada para el jardín. Las zanjas y la plantación de los aligustres nos dejaron agotados. A las 13 horas del sábado nos visitaron María Angeles, mi tía, y Marcos, mi primo de Valencia. A las 13:30 salíamos para Pinseque agotados. Por la tarde habíamos quedado en Zaragoza para tomar vinos.

Jardín y otros I [Domingo 16, de Abril] Fuimos cargados con 25 plantas de aligustres para el seto que va a rodear lo que será la “terraza” del apartamento. Pili se dedicó a plantar y yo a remover tierra e iniciar las zanjas para enterrar las tuberías de riego. También dedicamos tiempo para finalizar la parte superior de la tapia, pero no lo acabamos. El lunes esperábamos a Patxi para finalizar el muro, pero no vino.

Muro y trabajo de interior II [Viernes, 07 de Abril] Esperábamos a Patxi pero no pudo venir, el dentista lo había citado. Seguimos trabajando en el interior, pintando el tablero que va a hacer de zócalo en una de las habitaciones y terminando de poner el pladur en la otra. El exterior también nos ocupó mucho tiempo con el jardín, el rastrillo y la motoazada se convirtieron durante muchas horas en las herramientas favoritas.

Muro y trabajos de interior I [Viernes, 24 de Marzo] Este viernes tampoco viene Pili al pueblo. He quedado con Patxi. El viernes nos dedicamos de nuevo al muro, aún falta por terminar la parte superior, y a retirar una parte del hormigón. El sábado amaneció lloviendo, en realidad estuvo lloviendo toda la noche. La mañana la dediqué a instalar la perfilería de pladur en una de las habitaciones. A la una del mediodía salía para Pinseque.

Esta fotografía la pongo aquí para visualizar el cabecero que vamos a colocar en la otra habitación. Se montó en días anteriores, hay que barnizarlo y cerrarlo por la parte superior. Nos planteamos poner también lamas de madera en la más pequeña pero al final triunfó la opción pladur. No estoy seguro de que hayamos acertado.

Otro muro de piedra [Viernes, 17 de Marzo] Pili me acompañó, llegamos a eso de las nueve, habíamos quedado con Patxi. Fue una jornada larga y exigente que acabó con nosotros. Tanto es así, que decidimos volver a Pinseque antes de los previsto. El sábado a las 13 h. salíamos para Zaragoza.

Casi acabamos de cementar y sacar la piedra del muro. Sólo falta la parte de arriba que es la maś laboriosa y la que más mortero va a requerir. Seguimos con la preparación del jardín: pasamos dos manos con la motoazada y desplazamos un montón de tierra de la parte que va a ser la entrada de la parcela. Pili estuvo barnizando el zócalo de madera de uno de los dormitorios.

Barnizar tarima II [Viernes, 10 de Marzo] Fui solo, pensaba trabajar con Patxi, pero no pudo ser, tenía otros compromisos. Fue un fin de semana en el que hicimos de todo. Dar la tercera capa de Barniz, levantar el hormigón de la solera de la huerta, cargarlo en el remolque, …

Empezamos a preparar la superficie de la huerta para sembrar césped, Kepa pasó con el tractor una especie de desbrozador para, posteriormente,  pasar dos veces la motoazada, una el sábado y otra el domingo.

Barnizar tarima I [Viernes, 3 de Marzo] Fuimos los dos, pensábamos pasar todo el fin de semana pero no fue posible, Pili no se encontraba bien. Nos volvimos el sábado por la mañana, comimos en Pinseque.

Tuvimos tiempo para dar dos manos de barniz al suelo. El viernes nos dedicamos a limpiar, por la tarde noche ya pudimos dar la primera mano. Tuvimos que trabajar con luz eléctrica, acabamos tarde, alrededor de las nueve y media de la noche. El sábado por la mañana dimos una segunda mano.

Empezando el año [enero-febrero] El año lo empezamos sin ganas, cansados. El frío fue nuestra excusa para no ir a Ganuza, para no trabajar, no se podía dar el barniz porque la temperatura era muy baja. Entre enero y febrero fuimos un fin de semana, no recuerdo cuál y no recuerdo qué hicimos. Marzo y la llegada del buen tiempo fue la señal para empezar a tomarnos en serio la rehabilitación.