Archivo de la categoría: Relatos cortos

Relatos cortos e historias escritas al amparo de un proyecto de casa rural en navarra

Veintinueve días

El tiempo apremiaba, no sabían qué hacer, deseaban tener un hijo pero creían que no podrían soportar las exigencias de la crianza. La mayoría de sus amigos ya contaban con dos. Habían comprobado cómo los niños se habían apoderado de las vidas de sus padres sometiéndolos a una servidumbre de la que ya no podrían liberarse. Sigue leyendo

En el olvido

Eran las nueve de la noche, pagué 35 euros en un pequeño mostrador a la entrada del edificio. ─ Su habitación se encuentra en el primer piso, puerta 3. Un pasillo estrecho mal iluminado y una puerta poco amigable dieron paso a  un habitáculo mal ventilado y frío. No recuerdo muy bien por qué me encontraba en esa situación, en una pensión barata, con un bolso de mano adornado con múltiples manchas y una sensación acerada de haber caído en algún abismo. Sigue leyendo

Viviendo solo II

Este texto es la continuación del relato publicado el miércoles,
Viviendo solo


Poco a poco fui saliendo de ese estado raro y apagado provocado por las noches de insomnio. El desasosiego llegó a desaparecer, pero no la tristeza. Quedó incorporada de forma natural a mi carácter, va conmigo, no desentona, ninguno de mis amigos ha notado cambio alguno. Sigue leyendo

Viviendo solo

Tengo un curriculum de relaciones poco envidiable. Escasas y fracasadas experiencias han conformado la historia amorosa de mi vida, una mezcla de dependencias, abandonos y desastres que han evidenciado mi incapacidad para mantener una relación.

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En busca del mar

Fotografía de José Camba. Rompiente de Camelle

Llevaba unos meses inquieto. Le habían concedido una excedencia en el trabajo y pensaba alquilar una casita en Galicia para varios meses, quería perderse en la tranquilidad de un pueblo de la Costa da Morte. Sigue leyendo

Un cadáver en el lago

E lagoUn caluroso día de finales de agosto apareció un cadáver flotando en el lago. Estaba boca abajo, parecía el cuerpo de un varón. El “wasap” de la urbanización inició una actividad frenética, multitud de mensajes se agolpaban a la espera de ser leídos. Varios vecinos habían acudido al lugar del hallazgo, uno de ellos ya había llamado al 112. Estaban esperando a la guardia civil, ellos se encargarían de las diligencias necesarias. Sigue leyendo