Despedida

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caminoEste es el último post de la temporada, llega el verano y con el se van la inspiración y los lectores. El objetivo principal se ha cumplido, hemos llamado vuestra atención para que accedierais a la web de la casa rural.

El camino para llegar hasta aquí ha sido laborioso, no me voy a repetir ya que lo he contado en algún post. Tal vez lo más significativo es que una vez que fui consciente de vuestros gustos, me decanté por el relato. He intentado adaptar mis inquietudes a las exigencias de este formato pero he dejado al margen mis opiniones, sólo quedan las pequeñas historias de los personajes.

Escribiendo los posts lo he pasado mal, mi carácter sentimental y exagerado me ha llevado a inmiscuirme totalmente en las historias y a padecer toda suerte de penas. Me he sentido desgraciado, he llorado, me he enamorado, … Pero también me he sentido exultante y querido cuando he leído algunos comentarios, cuando me habéis dicho que os gusta cómo escribo. Cualquier alabanza recibida la he tomado como una muestra de cariño, como un giño de complicidad, como un apoyo incondicional.

Conozco a casi todos los lectores personalmente, a una buena parte de ellos he abrazado con ternura, con bastantes he transitado por un mundo de cañas y noche. Más de una treintena me vienen acompañando desde hace muchos años. Otros provienen de un pasado, casi perdido, de piedras de sillería, columnas corintias y lluvias sin cesar, que han aterrizado en mi presente por arte y magia de la red.

He encontrado mucha empatía. Es muy emocionante que compartan contigo los sentimientos desgranados en un post triste, retorcido y pesimista. Con estos lectores he generado una complicidad que invoco cuando me encuentro abatido.

Tengo que reconocer mi fracaso en twitter, son excepción los usuarios que han aterrizado en la web de zologorri. Tengo la impresión de que soy muy lento, de que hace falta más cintura, más agilidad mental para explotarlo. Lo estoy abandonando.

Si en el ámbito de la difusión y las redes sociales estoy satisfecho, en el plano personal no puedo decir lo mismo. Algunas circunstancias negativas y un largo período de confusión han desembocado en una crisis personal que ha acarreado un grave desencuentro de la pareja. Tal es así que este año vamos a coger las vacaciones cada uno por su lado, vamos a pensar si tiene algún sentido seguir juntos.

He pedido un mes de excedencia, me voy dos meses a Paraguay. He contactado con una ONG en calidad de “hombre para todo”, a ver si puedo echar una mano. El viaje me lo pago yo, ellos se ocupan de mi sustento. He recibido un curso de instalación y configuración de redes con antena. Me han comentado que hay un programa en marcha con el objetivo de experimentar la difusión de la red en las zonas más desfavorecidas del Departamento de San Pedro. No sé, a ver qué hacemos.

Esto supone parar la rehabilitación de Ganuza por una temporada, la de vacaciones, que siempre aprovechábamos para darle un buen empujón, y someterme a un baño incómodo que me de una nueva perspectiva de mi mismo. Me da mucha pereza pero necesito ese mundo que a veces nos traen los telediarios, a ver si puedo aportar algo útil.

El centro del proyecto estará en Guayaibí, una de las zonas más pobres del país. No sé cómo voy a encajar la miseria, el 30% vive en la pobreza extrema. Temo no ser lo suficientemente fuerte, temo comportarme como un pijo en busca de experiencias excitantes que aportar a su currículum. En cualquier caso este viaje lo siento como una necesidad, es un acto totalmente egoísta, no necesito ampararme en ninguna virtud cristiana para justificarlo.

Espero que en octubre o noviembre podáis percibir a través de los relatos los cambios que esta experiencia me ha aportado. Hasta entonces os deseo lo mejor. Un abrazo muy fuerte.