Diario de obra

Durante años estuve soñando con una casa en el pueblo. Al principio era eso, un sueño, con el tiempo se fue transformando en una obsesión y al final ha acabado siendo una necesidad. Una necesidad que responde al anhelo de cambiar de modo de vida, de responder con cierta gracia a la crisis de los 50, y sobre todo, de crear un “agarradero” para no sucumbir al vértigo del hacerse mayor. Esta es la versión trascendente, en realidad, el objetivo último es divertirme.


Un día empezamos a trabajar en la casa. Al principio despacio, después más deprisa. Fueron pasando los días, las estaciones, los años. Lo fuimos anotando todo, no queríamos que nada quedara en el olvido.desvan - pluma11
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