La peña rajada

Rate this post

roble2[Sábado, 5 de diciembre, 2015] Alfonso con David y Rubén están en casa de mi madre. Al final de la mañana, deciden dar un paseo, yo me uno a ellos. David se queda aquejado de un trompazo que se ha dado en el frontón jugando con las raquetas. Nos dirigimos hacía San Pablo, uno de los lugares más visitados de los alrededores de mi pueblo, pero en vez de hacerlo por la ruta normal elegimos la vertiente izquierda del “regacho”, una senda mucho más frondosa y menos frecuentada. Al final de la senda cruzamos el cauce con cierta dificultad y nos situamos en San Pablo.

peñarajadaSe nos ha hecho corto, Alfonso propone subir a la “Peña Rajada”, Rubén y yo aceptamos, nos dirigimos hacia arriba. La cuesta se inclina por momentos pero no resulta penoso porque sabemos que la tenemos muy cerca. Llegamos sin dificultad, vamos buscando posiciones para tener buenas vistas y en mi caso hacer alguna fotografía. Se trata de un gran bloque de roca que en algún momento de la historia geológica de la tierra se desprendió de las “Peñas” y fué a dar al fondo del valle. La peculiaridad de este bloque es que se partió en dos dando lugar a dos bloques separados por una estrecha garganta que la cultura popular atribuye a un tajo de la espada de Santiago Apostol. ¡Vaya carácter!

alfonsoOteamos el horizonte con satifacción, nos sentimos bien sobre esta roca que tiene su propia leyenda. Es el último descanso de la serpenteante y exigente senda que nos llevará a la sierra subiendo por el Puerto Nuevo. Pero es tarde y hay que bajar para comer.

En la bajada nos detenemos de nuevo en San Pablo, hacemos un recuento de los robles centenarios que han sobrevivido a los rayos y al paso del tiempo y comentamos la muerte de uno de ellos. Es desolador ver un árbol muerto con cientos de años en su tronco.

Seguimos bajando, esta vez por la senda normal. Llegamos a casa, a mesa puesta. Una ensalada, alubias y pollo guisado es el menú que ha preparado la amatxo, lo acompañamos con Valdelares, un vino tinto crianza de Carcar. Una trenza de Almudévar traída de Zaragoza puso fin a la soleada mañana.