La muga de Aramendía

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No había día que no diéramos un paseo hasta la muga de Aramendía, se convirtió en una rutina necesaria y liberadora. Aún hoy, a pesar del poco tiempo que tenemos, seguimos intentado acercarnos a la muga para cumplir con ese ritual y llenarnos de esas sensaciones que nos da el caminar por la senda estrecha que discurre entre el valle y las peñas.

penas_siluetaEn vez dirigirnos hacia el puerto nuevo que es lo habitual, nos vamos hacia la derecha, hacia Aramendía, por una senda por la que antes transitaban los carros tirados por bueyes, después las ovejas y en la actualidad somos los caminantes y los caballos los que nos hemos apoderado de esta vía. En todo momento vamos a ser escoltados por unas peñas que parecen mostrar el ceño fruncido.

roblesAl principio tenemos que salvar una pendiente que al poco tiempo nos sitúa en un falso llano que nos va a permitir pasear con comodidad y sosegar la respiración. Hay un desvío a la derecha que se dirige a un claro donde hay una pequeña construcción que aloja un montón de colmenas. En verano hay que tener cuidado porque son abundantes las abejas que pululan por el entorno. En invierno, como podemos apreciar, son los robles desnudos los que nos dan la bienvenida.

panoramaDespués de otra breve subida accedemos a una posición perfecta para hacer una parada, echar una mirada hacia abajo y contemplar el pueblo inmerso en un valle verde y suave salpicado por los pueblos de Ollobarren, Metauten y Zufía, Ollogoyen permanece oculto, y acotado por los montes de Monjardín y Montejurra. No podemos evitar hacer una fotografía.

sendaEntramos en una zona de umbría propiciada por una vegetación exuberante donde el boj y el roble intentan adueñarse de una senda que se mantiene gracias a los paseos a caballo. Para mi es uno de los parajes más bellos del recorrido: un suelo alfombrado con hojas, unos laterales definidos por el verde intenso del boj, un paraguas formado por el crecimiento lento e imparable de los robles.

piligoContinuamos, la senda se estrecha y se oculta entre bojes bajos, es un tramo breve que nos lleva a una pista que nos conducirá después de unos 10 minutos a la muga. La umbría nos acompaña el resto de camino hasta llegar a un claro, un poco antes del final, desde el que divisamos el valle de Allín en toda su amplitud, rodeado por un cinturón de pequeños montes que enmarcan una panorámica verde salpicada por suaves lomas.

Desde este claro nos hemos sentido dueños de todo aquello que abarcaba la vista, nos hemos apropiado del paisaje. No hemos dudado en poner nombres a los distintos montículos que sobresalían oscuros sobre el verde intenso. Nos hemos regodeado con el placer visual de una vista que un día no muy lejano ocultarán los árboles.

Por fin tocamos la muga, una alambrada se encarga de decirnos que lo que hay al otro lado es Aramendía. Apenas si paramos, rápidamente iniciamos el leve descenso que nos llevará de nuevo a Ganuza donde nos espera una ensalada, judías rojas y lomo con pimientos.