Hermita de Santiago de Lokiz

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hermita de santiago de lokiz[Jueves, 15 de Agosto, 2013] Iba a ser otra mañana calurosa del mes de agosto pero nos empeñamos en subir a la sierra. A las nueve menos cuarto nosotros ya estábamos preparados, Kepa ya había levantado y duchado a mi padre, a las diez llegan Pili, Ainoa y Pistón, ya estamos todos. Cogemos dos botellas de agua de la fuente y nos ponemos en marcha.

Desde mi pueblo hasta la sierra, es una pendiente muy pronunciada. Se sufre un poco. Nos dirigimos hacia San Pablo ya que queremos subir por el Puerto Nuevo. Lo más reseñable de este lugar son sus cuatro robles centenarios, a uno de ellos, ya muerto, le han quitado la corteza. ¡Cómo se han atrevido! No me gustan los árboles desnudos.

La cuesta se va haciendo más pronunciada, llegamos en pocos minutos a la “Peña rajada”, una gran peña partida en dos, cuyo tajo central es atribuido a la espada del apóstol Santiago. En este paraje surge, cuando los manantiales se llenan de agua por la lluvia, la fuente de la Chicosbia.

puerto nuevoSeguimos subiendo un poco asfixiados hasta llegar al “Puerto nuevo”, construido a modo de un zig-zag adherido a la peña “Echaperros”, que permitía el paso de las caballerías, de los pastores y de los romeros que acudían a la ermita. Como se ve en la fotografía, una parte se ha derrumbado. Nos da un poco de miedo, tememos que el desprendimiento de una roca pueda herir a alguien. A pesar de su estado, es casi siempre la vía elegida para subir a la sierra, es la menos dura.

Una vez subido el puerto descansamos sobre la peña “Echaperros” y hacemos unos fotos del valle. Esperamos a los rezagados y nos reagrupamos para andar el resto del camino juntos. Pasamos por la “Sala de los pastores”, un balcón privilegiado que se asoma sobre un pequeño dominio al abrigo de las escarpadas peñas. Entramos en una zona de umbría, el musgo, en un año tan lluvioso, ha sobrevivido sin problemas al mes de agosto.

Hemos dejado la senda para salir a una pista que nos lleva directamente a la campa de la ermita de Santiago de Lokiz. Encontramos a su sombra a varios caminantes reponiéndose del calor y del cansancio de la subida. Apenas nos paramos, tomamos un trago de agua y nos dirigimos hacia Sardegui, el puerto elegido por nuestro guía, Kepa, para bajar de nuevo al valle. A partir de aquí el papel de guía lo asume Pistón.

sardeguiLa bajada entre las peñas nos descubre vistas impresionantes del valle. Una vez en la base de Sardegui, iniciamos el descenso por una bajada pronunciada que se prolonga durante más de 25 minutos y que acaba por destemplar los músculos y las articulaciones de las piernas. Ya estamos en el pueblo, Pili, Ainoa y Pistón parten para Legaria, Pili tiene que hacer un arroz con sepia. Nosotros dos, Kepa y yo, nos dirigimos a la sociedad a tomar unos vinos que nos calmen la sed de la caminata.