Abrazos

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El jueves por la tarde, aprovechando la dejadez provocada por el resfriado, decidí volver a ver la película Yo, él y Raquel. Tengo que confesar que estaba bastante sensiblero, a pesar de ello intenté ver detalles que no había visto en la primera sesión.

Una de las cosas que noté es la ausencia de abrazos entre adolescentes. Muchas de las situaciones, dado el dramatismo de la película, lo requerían, pero el abrazo es un recurso que todavía no han aprendido.

Aprendí a abrazar muy tarde, me lo enseñó un amigo, David, después de practicar durante varios años, creo que, por fin, puedo decir que sé abrazar. Ha sido el gran descubrimiento de mi última década. Me ha ayudado a formarme sentimentalmente y a configurar a mi alrededor un mundo más amable y cariñoso.

El abrazo podría ser la continuación gestual de un sentimiento de alegría, de pena, de solidaridad, de amor, … Aquello que no podemos comunicar con la mirada o la palabra, lo podemos expresar con el abrazo, además puede ir acompañado de palabras, besos, caricias, … Me parece uno de los gestos, una de las conductas afectivas y comunicativas más potentes.

A las personas que no saben abrazar o no aprecian el abrazo, las animaría a sumarse al grupo. Les ayudaría a conocerse más y mejor, así podrían crear y vivir una realidad más cercana a sus necesidades y deseos.

Esta cultura no potencia el abrazo, tal vez porque es demasiado expresivo, por la carga sensual y emocional que puede llevar, por que la tradición machista lo ha tachado de mariconada, … Pero esto ha cambiado, gracias a los Punset y amigos como David, ahora nos abrazamos más y mejor.

Os invito a practicar el abrazo, a sentir con él, a promocionarlo. Si no sabes abrazar y la timidez te puede, hay talleres que se programan cada cierto tiempo, en dos horas y media obtendrás los fundamentos para dar un buen abrazo y recibirlo.

Un abrazo muy fuerte.