Montejurra

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Montejurra desde el valle de Metauten

Aquel domingo de mayo salimos temprano de Zaragoza en un vehículo de alquiler, nuestro casero tenía que hacer un recado urgente en Estella y no quería viajar solo. Llegamos a la ciudad del Ega alrededor de las once, al salir del coche, antes siquiera de estirarnos y suspirar por la pesadez del viaje, notamos un ambiente enrarecido, como los viejos, barruntamos que algo grave había ocurrido.

Varios land rover de la Guardia civil se hacían visibles en las intersecciones de las calles, al fondo de la Avda. de la Estación un control custodiado por una decena de uniformados detenían a los vehículos que intentaban pasar. Entramos rápidamente en un bar, un camarero nos comentó en un susurro, «los fachas han tiroteado a los seguidores de Carlos Hugo1 en Montejurra, ha habido varios muertos». 

Dos años antes, al otro lado del Atlántico, en Córdoba, un personaje gris, crecido al amparo de los distintos gobiernos militares argentinos, asestó una brutal paliza a un periodista que tuvo que ser hospitalizado, la agresión se produjo el 15 de febrero de 1973. En las elecciones del 25 de mayo del mismo año, los peronistas se hicieron con el gobierno. Unos días más tarde, Carlos Alberto Medina Acosta pasaba la frontera clandestinamente a Uruguay para embarcar en Montevideo rumbo a Cartagena, España.

El fugitivo fue recibido por dos conocidos militantes ultraderechistas. Un Seat 1430 los llevó de vuelta a Madrid, lo hospedaron en una pensión próxima a la Castellana y le dieron una Walther P5 y 50 balas. A partir de este momento Carlos Alberto Medina pasó a formar parte de un grupúsculo de ultraderecha.

Aquel 9 de mayo de 1976 las nubes cubrían el cielo de Estella, más de 10.000 asistentes se movilizaron para subir a Montejurra. Tradicionalistas y elementos de la ultraderecha, en connivencia con guardia civil y policía, dispararon indiscriminadamente contra la muchedumbre provocando dos muertos y multitud de heridos.

Al día siguiente los periódicos pudieron mostrar el rostro de conocidos ultraderechistas internacionales, entre ellos estaba Carlos Alberto Medina que no pudo librarse de la cárcel aunque negó en todo momento que él disparara su pistola y que tuviera filiación alguna con grupos de extrema derecha.

La escalada de violencia fue ascendiendo en un intento por dinamitar el proceso de transición. Nueve meses después cinco abogados laboralistas eran asesinados en un despacho de la calle de Atocha. La estupefacción fue tal que medio millón de personas salieron a la calle para condenar el brutal atentado.

El 17 de octubre de 1977, la ley de Amnistía excarceló a varios implicados en los sucesos de Montejurra, también a Carlos Alberto, que fue recibido como un héroe en un conocido bar de Madrid. Este hecho enfureció a los carlistas. En una reunión en el Círculo Carlista de Estella se decidió actuar, vengar las muertes y el atropello sufrido en Montejurra.

El 20 de febrero, en la Sierra de Guadarrama, un cazador encontró el cuerpo sin vida de un hombre que parecía haberse despeñado. Fue identificado por la Guardia Civil como Carlos Alberto Medina Acosta, el informe de la autopsia reveló que la causa de la muerte había sido un traumatismo craneoencefálico por fractura de la base del cráneo. Los periódicos achacaron la muerte del ultraderechista a un accidente de caza.

Cinco días después una explosión destrozaba la sala de juntas del Círculo Carlista de Estella, no hubo muertos pero sí varios heridos de consideración. La prensa lo atribuyó a enfrentamientos entre ultraderechistas y seguidores de Carlos Hugo. 

Los carlistas se radicalizaron, se conjuraron para destronar a Juan Carlos I y auspiciar la candidatura de Carlos Hugo a la corona española, una aspiración que se había frustrado desde 1957. Se elaboró un primer plan que fue desechado por arriesgado.

Un segundo plan con dos actuaciones complementarias se puso en marcha. A finales de 1977 Carlos Hugo fue autorizado a entrar en España, a los viajes por el país para difundir su propuesta política se sumó una campaña publicitaria para promocionar la imagen del pretendiente y su esposa Irene de Holanda, la pareja se convirtió en asidua de la prensa rosa. La segunda actuación se rodeó de un secretismo inusitado, solo trascendió que se había creado una red de informadores en Madrid.

En los últimos días de Octubre de 1978, un fax, acompañado por un voluminoso dossier, llegó a los medios de comunicación más importantes de Europa y Estados Unidos. El 1 de noviembre la noticia se publicó en periódicos y televisiones, Le Monde titulaba en su portada “Les secrets du monarque espagnol, la vie dissolue d’un roi».

La noticia fue silenciada en España.


1 Carlos Hugo de Borbón-Parma fue desde 1975 pretendiente carlista al trono de España y presidente del Partido Carlista cuyos principios ideológicos se enmarcan en un socialismo autogestionario y federal.