Chavi García Mainar. El escaparate

Son muy pocas cosas las que puedo contar de ti, me pasa como a otras personas que quiero, lo poco que te conozco me ha llegado por tus amigos o por Facebook. Hemos tomado muy pocas cañas juntos, apenas hemos compartido momentos de nuestra vida. 

Me ha encantado leer en tu muro que el  proyecto musical El escaparate está disparado. He escuchado con sumo placer Bailate este blues, no es una canción para entretener y animar a confinados, detrás se ve el empeño por hacer una producción cuidada.

Lo he comentado muchas veces con Pili, el músico es un artista completo, une en un solo proyecto varias disciplinas con el objetivo de crear un producto mágico, una canción. Una inteligencia al servicio de emociones que nos alimentan de placer, esperanza o melancolía.

Me ha gustado que en plena pandemia, cuando los ánimos están decayendo y el cansancio es palpable, te hayas empeñado en sacar adelante este proyecto contando con la generosidad de Santi Rex o Nacho Saldaña, Niños del Brasil. Colaborar es hermoso y necesario.

Puede parecer que eres un novato en la palestra musical, pero siempre estuviste ahí, colaborando con tu hermano, cantando donde te viniera bien o dialogando con esa guitarra que nunca te ha dejado. Canciones como Así te siento hoy o Conseguir que el mundo gire, son una muestra de esa faceta de compositor que siempre te ha acompañado.

Por tus interpretaciones puedes parecer un heredero de la tradición de cantautor, autores de los 70, la nueva trova cubana, Víctor Jara o Hilario Camacho, aunque es curioso que el mayor número de reproducciones corresponde a la interpretación de Daiquiri Blues de Quique González, este detalle puede decir algo importante sobre tu público.

Ahora todo parece un poco lejano y ajeno a ese mundo loco de la creación, pero no cuesta nada imaginarte a finales del siglo pasado acudiendo con Luci, Josemi y Maricarmen a un concierto de Quique González en el Valle de Tena o tomando una cerveza, ocho años después, con el propio Quique en el Pub El Zorro de Zaragoza.

Es muy entrañable para mí recordar aquel tiempo en el que disfrutabas las vacaciones en una gran vivienda flanqueada por un abismo y un río, aquella casa y el paisaje riojano marcaron el calendario de muchos veranos. Fue en uno de esos veranos donde os conocí, Luci nos invitó a una paella, disfrutamos comiendo y correteando por el verde, fue un día largo que se completó con conversaciones y cervezas.

En una de tus publicaciones de Facebook haces una extensa mención del Ifi, un lugar de encuentro en el que pasaste con tu gente un montón de horas bebiendo cerveza y diseñando pequeñas revoluciones. En ese espacio la música era esencial, tal vez fue ahí donde escuchaste por primera vez canciones en euskera, la interpretación de Lau Teilatu me ha conmovido.

Es doloroso hablar de tu trabajo, en él te veo caminando por veredas y barrancos cargando con el trípode y el tránsito. Te gustaba lo que hacías, el contacto con la tierra te sentaba bien pero aquel día maldito estabas en una nave.

Una descarga eléctrica de alta tensión te agredió con furia asesina, casi te mata, dejó en tu cuerpo una huella indeleble, ya no volviste a ser el mismo. Tuvieron que pasar años para que te recuperaras, para superar las consecuencias de las lesiones y encajar la rabia de una injusticia que nunca entendiste. Tu familia y amigos te arroparon, tu carácter se fortaleció, pudiste pasar página y volver a vivir.

En tu canal de Youtube he visto un vídeo interpretando un blues mano a mano con Kako, me ha transportado a otro tiempo, me ha emocionado, otro músico que tenía que cargar con la guitarra allá donde fuera.

No concibo a Chavi sin su familia, tampoco lo concibo sin sus amigos, pero quiero añadir una etiqueta exclusiva para él, quiero reivindicar al intérprete y compositor que ha tenido la energía y el valor para emprender un proyecto tan ambicioso a estas alturas de su vida. Espero que muy pronto podamos verte en la Bóveda del Albergue. Mucha suerte.

Facebook chavi.garciamaynar
Canal de Youtube de Chavi García Mainar