Cronología de un ictus
A las 10:30 de la mañana, un simple mareo en el pueblo de Ganuza marcó el inicio de lo que terminaría siendo un infarto cerebral. En esta cronología de un ictus real y detallada hora a hora, comparto mi experiencia personal para dar visibilidad a esos síntomas sutiles que a menudo se confunden con el estrés y que no siempre aparecen en los folletos médicos convencionales.
Los primeros síntomas en Ganuza
El viernes, 22 de febrero de 2019, a las ocho de la mañana salíamos de Pinseque, llegamos a Ganuza alrededor de las diez. Después de saludar a Lorenzo y Patxi accedimos a la casa para cambiarnos de ropa, comer un bocado y tomar un té.
A las diez y media le pedí a Víctor que abriera el corral de las ovejas para coger una “tijera” de un andamio. Cuando me dirigía al corral empecé a marearme, a sentirme aturdido, noté un dolor de cabeza inusual, agudo, pensaba que podía perder el equilibrio en cualquier momento. Cogí las “tijeras” y le comenté a Victor que me estaba mareando. Me dirigí a casa.
Se lo comenté a Pili, el mareo y el aturdimiento persistían. Me senté en el sofá y le pedimos a mi madre el monitor para medir la tensión, 18, una segunda medida 19.
Decidimos bajar a Metauten, a la consulta de la médica. Me midió la tensión dos veces, menos de 13, se había estabilizado. Consideró que me encontraba bien y que los mareos habían sido fruto del estrés.
A las doce de la mañana volvimos a Ganuza y nos pusimos a trabajar con Patxi y Lorenzo. Conseguimos montar dos de las vigas de madera que eran necesarias para finalizar la estructura básica del porche, una de las vigas medía 6 metros. Seguía aturdido, estaba alterado y bastante torpe a la hora de encontrar palabras o expresiones.
A las dos y media de la tarde nos fuimos a comer a casa de mi madre, Lorenzo y Patxi se habían marchado a sus respectivos pueblos. En la comida estaba ausente y preocupado. Dejé a Pili y a mi madre y me fui a descansar a la cama. Intenté leer en el libro electrónico, no conseguía entender ni verbalizar mentalmente las palabras de la tinta electrónica. Decidí cerrar los ojos confiando en que mejoraría con el descanso.
No conseguí dormir pero sí logré descansar. A las cinco de la tarde hice una nueva prueba de lectura con el libro electrónico, conseguí leer las palabras con esfuerzo, pero en el intento perdía el significado de las expresiones. Pili insistió en ir a Estella, después de algunos dudas salimos de Ganuza.
Urgencias y primer diagnóstico en Estella
Llegamos a urgencias del hospital a las cinco y media de la tarde, en diez minutos ya estábamos en una sala con una enfermera, posteriormente pasé a otra sala y una médica me pidió que le contara lo ocurrido. Noté que algunas expresiones empezaron a fallar, no encontraba las palabras, era la primera vez que fui consciente de que estaba teniendo problemas con el lenguaje aunque estos síntomas los venía arrastrando desde la mañana.
La médica decide realizar un TAC craneal, diagnostica que ha habido un infarto, hay una lesión en el territorio posterior de la ACM izquierda (Arteria Craneal Media) que provoca que no “encuentre las palabras”. Nos informa de que una ambulancia está en camino y de que un neurólogo está preparado en el Hospital de Pamplona.
Me instalaron en la ambulancia, a Pili no le dejaron acompañarme. Se quedó llorando. Fue un viaje incómodo, estuve todo el trayecto consciente de las curvas, los frenos y los ruidos derivados de la circulación.
Hospitalización y diagnóstico final en Pamplona
En cuarenta y cinco minutos me dejan en la Recepción de urgencias del Hospital de Navarra, en diez minutos se produce el ingreso hospitalario y me sitúan en una sala junto con los familiares, Pili acaba de llegar con Kepa y Pili Díaz. El neurólogo me pide que le cuente lo ocurrido y realiza varias pruebas para diagnosticar el alcance de los daños. Primera conclusión, un infarto leve, me recuperaría con toda probabilidad.
En los días siguientes se realizaron estudios complementarios (Doppler, resonancia magnética y análisis). La resonancia confirmó un Infarto isquémico (ictus) en territorio de la arteria cerebral media izquierda en fase subaguda precoz, de etiología indeterminada. Obstrucción arterial debida a un coágulo.
Varios días después me carcomía la conciencia. ¿Por qué no acudí a Urgencias del Hospital de Estella? Me habrían diagnosticado convenientemente y, ya en Pamplona, hubieran podido aplicar a tiempo el protocolo establecido para estos casos. La lesión cerebral hubiera sido ínfima.
La causa final del ictus: El veredicto del Holter
En julio 2019, tras una primera prueba negativa, fue un segundo estudio mediante Holter el que finalmente detectó el origen: fibrilación auricular. Este trastorno del ritmo cardíaco era el responsable de enviar ese coágulo a mi arteria cerebral media.
Momentos clave: De la incertidumbre al diagnóstico
Para comprender la velocidad y la sutileza con la que actuó el ictus, he dividido los hitos más relevantes de aquellos días en tres etapas fundamentales:
I. El viernes crítico: De Ganuza a Pamplona
10:30 h — El primer aviso: Mareo brusco y dolor de cabeza agudo mientras trabajaba en el corral.
11:30 h — La falsa calma: Visita médica en Metauten. La tensión se normaliza (13) y el diagnóstico apunta erróneamente a estrés.
17:20 h — El punto de inflexión: Ingreso en el Hospital de Estella tras detectar serias dificultades para leer y comprender el lenguaje.
21:00 h — Cuidados especializados: Traslado e ingreso en la Unidad de Ictus del Hospital de Navarra tras confirmar la lesión mediante un TAC.
II. Estancia hospitalaria y control
Sábado 23 — Estabilización e ingreso en planta a las 20:00 h.
Lunes 25 — Realización de una ecoscopia con resultados normales.
Martes 26 — La RM confirma los hallazgos: infarto subagudo precoz temporoparietal izquierdo. Traslado nocturno al Hospital Miguel Servet.
III. Alta y seguimiento
Miércoles 27 — Alta hospitalaria y regreso a casa para comenzar la recuperación.
Julio 2019 — Seguimiento mediante prueba de HOLTER para determinar el origen exacto del coágulo (etiología).


